Afecciones por trastornos funcionales del aparato digestivo

 

Los trastornos funcionales del aparato digestivo comprenden un grupo de desórdenes que tienen en común modificaciones en el comportamiento de los nervios y músculos que permiten el normal desempeño de este aparato.

 

Los nervios que controlan el funcionamiento de estos órganos no solo se localizan en el propio aparato digestivo, sinó también en la médula espinal y el cerebro.

 

Estos trastornos funcionales afectan a millones de personas de todas las edades, tanto hombres como mujeres y niños, manifestándose por síntomas diversos de distinta magnitud los que pueden interferir  en grado variable en sus aspectos sociales, emocionales, familiares y laborales de estas personas.

 

Son la causa mas común de consulta al médico de atención primaria por razones dependientes del aparato digestivo e insiden en forma marcada en los costos laborales y del sistema de salud.

 

A diferencia de las enfermedades llamadas orgánicas, en las que existen cambios de las estructuras de los distintos órganos y que pueden diagnosticarse a través de exámenes de laboratorio, radiografías, endoscopías, estudio de los tejidos (histología) o exámenes de mayor complejidad como tomografías computadas y resonancia magnética, en las afecciones funcionales, ninguna de estas tradicionales formas diagnósticas contribuyen al diagnóstico. Es así que solo puede conocerse su existencia a través de los síntomas (lo que la persona siente subjetivamente) y  que  llevan a la consulta.

 

La necesidad de definir y clasificar estos síntomas ha motivado a la comunidad científica a establecer criterios para su diagnóstico.

 

Una dificultad agregada para el enfoque médico adecuado es que mucho de los síntomas que manifiestan las personas que padecen de trastornos llamados orgánicos, por existir una anormalidad evidenciable a través de los métodos de diagnóstico, también se observan en las alteraciones funcionales.

 

Corresponde al médico valorar aquellos factores que pueden constituir un riesgo de la existencia de una enfermedad orgánica y realizar los exámenes indicados para determinarlo. Los signos y sintomas a tener en cuenta son:

sangre oculta o manifiesta en materia fecal; antecedentes familiares de cancer de colon o de trastornos inflamatorios del colon; anemia; perdida de peso; la aparición de constipación reciente en personas de edad , entre otros.

 

El conocimiento de la existencia de estas alteraciones del aparato digestivo es de larga data. En 1849 en médico inglés, W. Cumming se preguntaba sin poder exlicarselo, como el intestino podía estar por momentos constipado y en otro momento tener deposiciones blandas o diarreicas en el mismo paciente. Muchos de sus preguntas  aún siguen sin respuesta. Tal es así, que en los siguientes 120 años se realizaron pocos progresos.

 

El primer intento para clasificar los trastornos funcionales del aparato digestivo aparece en la publicación de W. Grant Thompson sobre el colon irritable en 1979 El año anterior un grupo de investigadores determinaros mediante un cuestionario seis de quince síntomas mas comunes en pacientes con síndrome de intestino irritable, diferenciándolo de las alteraciones orgánicas del colon. A los resultados obtenidos de éste cuestionario se los conoce como  los criterios de Manning.

 

La validación de criterios para clasificar estas afecciones es complicado debido a la dificultad de realizar ensayos clínicos bién controlados y a los distintos puntos de vista de todas las partes involucradas (epidemiólogos, médicos de atención primaria, especialistas, investigadores, psicólogos, fisiólogos, proveedores de salud, y por supuesto, los pacientes).

 

Como refiere el Dr.W. Grant Thomson  de  Ottawa, Canadá, la idea de lograr un consenso sobre estos surgió luego del doceavo Congreso Internacional de Gastroenterología, realizado en Lisboa en 1984. En 1987 se reunieron en Roma especialistas de distintos países (EE.UU., Reino Unido, Suecia, Alemania y Canadá) y prepararon una comunicación preliminar que fue enriquecida con la opinión de especialistas de nivel mundial y sus conclusiones se han llamado criterios de ROMA I.

 

Como resultado del trabajo de este equipo a continuación se reunieron nuevamente en Roma agrupando las alteraciones funcionales del aparato digestivo en veintiuna entidades  distribuidas en cinco regiones anatómicas, a estas se las denominó Criterios de ROMA II.

 

Al momento actual ante la evolución del conocimiento y la necesidad de un nuevo aporte de información ha comenzado a prepararse el llamado ROMA III.

 

Si bién el camino recién empieza a ser recorrido, se ha avanzado lo suficiente para asegurar a los que padecen estos trastornos de que se trata de un desorden legítimo, reconocido sistemáticamente y que no se traducen por síntomas imaginarios en cuales todos los test diagnósticos son negativos. También ha permitido crear un lenguaje en la comunicación de los distintos grupos con alteraciones funcionales que ayuda a la comprensión y a la colaboración en el tratamiento de estas afecciones por parte de quien las padece.

                                                                                   
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Trastornos Funcionales.

 

  Dr.: José Luis Bondi 
Fellow del American College of Gastroenterology
Miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología
Profesor Auxiliar de Medicina de la U.B.A.
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