INTESTINO GRUESO, COMO SE QUEJA.
SIGNOS Y SÍNTOMAS.
Las quejas del colon, manifestadas por determinados signos y síntomas,
traducen entre otras situaciones:
1) alteraciones en su función, ya sea motora, secretora o
absortiva,
2) fuerzas de estiramiento, tensión o distensión,
que actúan sobre las paredes de las vísceras,
3) acción sobre las terminaciones nerviosas de los mediadores
de la inflamación, ya sea de origen bacteriano o químico,
que provocan la liberación de substancias como ser histamina, leucotrienos
o prostaglandina,
4) modificaciones de la circulación sanguínea, isquemia
o trombosis que aumenta la concentración de metabolitos tisurales
( de los tejidos ) dañinos en la región de los nervios sensitivos,
5) aparición de sangrado por el recto debido a ulceración
de estructuras propias o a crecimientos anormales en su lumen (canal interno)
o que han comprometido algunas de sus capas,
6) incontinencia fecal,
7) presencia en su interior de formaciones anormales constituidas
por: tumoraciones benignas, tumoraciones benignas con potencial para malignizarse
o tumoraciones malignas.
8) Modificaciones del eje nervioso intestino-cerebral con hipersensibilidad
visceral,( aumento de la sensibilidad a nivel de las vísceras del
abdomen que se transmite exageradamente al cerebro que percibe esta situación
y la traduce como malestar o dolor). por ejemplo en el Síndrome
de Intestino Irritable.
Sus manifestaciones más habituales son dolor, disconfort abdominal que puede incluir plenitud o sensación de distensión, constipación, aparición de sangrado por el recto, trastornos en la zona ano rectal, en general vinculados con la evacuación intestinal.
DOLOR: Los estímulos dolorosos provenientes del colon, recto, apéndice, vísceras pelvianas, a través de los plexos nerviosos mesentéricos, los nervios esplácnicos e hipogástricos, ingresan en la médula espinal en sus segmentos torácicos, lumbar, L1 y sacros S2, S4. Luego de realizar diferentes sinápsis (comunicaciones con otras neuronas), ascienden hasta la base del cerebro por las vías espino talámica (desde la médula al tálamo), y espino reticulares (de médula al retículo cerebral). Las células en los núcleos talámicos envían los impulsos dolorosos a la corteza cerebral, en donde se percibe la sensación consciente de dolor.
El médico consultado realizará el enfoque clínico
correspondiente y, entre otros elementos, evaluará como se ha instalado
el dolor, su forma de aparición: brusca, gradual, progresiva, intermitente-,
si es continuo o con exacerbaciones, qué lo calma o lo aumenta,
qué otros síntomas lo acompañan. Si está siempre
en el mismo sitio o varía, con qué frecuencia aparece y,
de ser necesario, solicitará estudios auxiliares para el diagnóstico.
La distensión abdominal es un síntoma muy frecuente
y en ocasiones es la molestia dominante que lleva a la consulta. Se evaluará
si ésta es constante, si aparece o desaparece en minutos, si empeora
durante el día y se establecerá si es debida a una alteración
física del intestino, por un impedimento al tránsito normal,
o a un cambio funcional. La distensión puede ser a menudo observada
por el paciente o su pareja e influir en las actividades diarias. Algunas
personas aseguran que la distensión no desaparece nunca, pero en
el examen se constata que lo que les molesta es el pequeño
acumulo de grasa en la parte inferior del abdomen.
La presencia excesiva de gases puede incluir ruidos técnicamente
denominados borgorismos.
CONSTIPACIÓN
El término "constipación" puede tener distintos significados
para distintas personas. Puede implicar que las deposiciones son demasiado
pequeñas, demasiado duras, demasiado difíciles de expulsar
o demasiado infrecuentes.
Las características físicas de la materia fecal,
en cuanto a su tamaño, peso y consistencia pueden diferir marcadamente
entre distintas personas, son difíciles de evualar clínicamente
y pueden corresponder al amplio espectro de lo que puede considerarse
una característica evacuatoria normal. El 90% de los individuos
sólo evacua el recto en el momento de la defecación, mientras
el 10% restante, evacua toda la longitud del intestino desde el ángulo
esplénico hasta el ano.
La frecuencia de las deposiciones es el parámetro más
fácil de cuantificar y por lo tanto de aplicar clínicamente.
Estudios realizados hace años en adultos, mostraron que la mayoría
de las personas tienen una evacuación intestinal entre dos a
tres veces por día y dos a tres veces por semana.
Esto permite modificar el concepto prevalente muchos años
atrás, y que algunas personas aún conservan, de que el intestino
"normalmente" debe evacuarse todos los días, para evitar efectos
nocivos para el organismo.
Un Comité Internacional de Expertos recomendó la siguiente
definición de constipación funcional (es decir, cuando no
es por una alteración estructural)
Dificultad o esfuerzo considerable, al menos con el 25 % de las evacuaciones.
Sensación de evacuación incompleta luego de, al menos, el 25% de los movimientos intestinales.
Menos de dos o tres evacuaciones por semana.
Sensación de obstrucción rectal en un 25% de las deposiciones.
Necesidad de maniobras manuales para facilitar la evacuación al menos en un 25% de los intentos.
Se requiere para el diagnóstico dos o más características
que estén presentes durante al menos tres meses, que no necesitan
ser consecutivas en los últimos doce meses.
El medico consultado tratará de establecer si se trata de
1) Constipación crónica en la que no se detecta ninguna causa
orgánica y que está presente durante un tiempo relativamente
prolongado,
2) Inercia colónica o tránsito demorado
a través del colon .
3) Obstrucción funcional del tracto de salida en la que el
tránsito colónico es normal y hay tránsito demorado
a través del recto.
Los síntomas de constipación aumentan marcadamente
con la edad independientemente del sexo pero, por lo general, no hay modificación
de la frecuencia evacuatoria.
En personas constipadas puede haber síntomas genito urinarios
traducidos por cambios en la frecuencia miccional, incontinencia al esfuerzo,
vacilación para iniciar el chorro miccional.
Pero es siempre el médico consultado el que deberá
establecer el diagnóstico diferencial con afecciones propias del
sistema genito urinario
En los casos de constipación también conocido como
estreñimiento, es importante determinar donde está el trastorno
del tránsito fecal , si es en el colon o en la zona anorrectal.
Interrogando a la persona afectada puede aclararse mucho esta situación. Si
siente ganas de defecar, pero no puede expulsar las heces, se trata probablemente
de un trastorno anorrectal.
Si pocas veces siente ganas de defecar tres veces por semana o menos
se trata probablemente de un trastorno del colon por inercia. En éste
caso las heces no alcanzan al recto.
Un pequeño grupo de personas casi nunca tienen ganas de defecar
pero además tienen un trastorno anorrectal, se trata de una disminución
de la sensibilidad anorrectal por la cual las heces alcanzan la zona anorrectal,
pero no son capaces de percibirlo.
Estreñimiento anorrectal
Es normal que individuos sanos ocasionalmente tengan una defecación
difícil o incompleta
Pero si esto ocurre más de una vez cada 4 y más de
dos veces por semana puede ser anormal.Está justificado un examen
anorrectal cuando
1) una persona tiene que hacer con frecuencia un gran esfuerzo al
querer defecar
2) cuando tiene la sensación que solo puede expulsar parte
de las heces
3) cuando tiene la sensación de defecación obstruida
El tránsito de la materia fecal a través del recto
y del canal anal puede estar obstruido por diversas causas. Por una alteración
de los esfínteres anales o de los músculos perianales (obstrucción
funcional )o por una alteración anatómica (obstrucción anatómica)
Solo si los músculos del esfínter anal y del suelo
perineal se relajan coordinadamente, las heces pueden pasar con facilidad.
De no ser así, el tránsito puede ser muy difícil ,como
vaciar un tubo de pasta dentífrica ,cerrado.
En algunas personas constipadas se ha demostrado que no relajan
el esfínter anal externo y el músculo puborrectal del elevador
del ano. Puede incluso encontrarse una contracción paradójica
de éstos músculos durante las maniobras defecatorias.
Si el músculo puborrectal y o elevador del ano no se relaja
durante el esfuerzo para defecar, el periné no bajará y el
ángulo recto anal no se abrirá. Este tipo de alteración
se llama anismo. Las personas con anismo tienen problemas para empezar
la defecación y si consiguen evacuar heces no logran vaciar el recto
en forma completa
El esfuerzo crónico lleva al descenso perineal elongandose
los nervios de la zona y provocando un piso pelviano débil y laxo.
Esto puede conducir a la incontinencia fecal.
Se han observado manifestaciones de anismo, en el que la persona
afectada contrae el piso de la pelvis en lugar de relajarlo normalmente,
en víctimas de abuso sexual durante la infancia o la adolescencia
.El interrogatorio adecuado por parte del médico puede permitir
la consulta psicológica correspondiente .
La constipación no provoca hemorroides. Ha sido observado
que la diarrea, pero no la constipación representa un factor de
riesgo de hemorroides. Los pacientes con hemorroides no son necesariamente
constipados pese a que tengan un canal anal más estrecho y largo.
Entre las causas secundarias de constipación pueden mencionarse
1) Anormalidades del metabolismo y del sistema endocrino como diabetes,
hipopotasemia hipotiroidismo, hipercalcemia.
2) Medicamentos, algunos medicamentos pueden inducir constipación
como ser analgésicos ,antiácidos (compuestos de calcio y
aluminio), antiespasmódicos , antidepresivos, para la enfermedad
de Parkinson etc.
HEMORRAGIA DIGESTIVA BAJA. SANGRADO POR EL RECTO.
La pérdida de sangre por vía rectal puede estar oculta
y sólo detectarse al examinar las heces con un reactivo químico,
o puede ser manifiesta a simple vista.
En este segundo caso puede dar un color negro alquitrán a
la materia fecal la que tiene un aspecto brillante, adherente y un olor
muy agresivo. Se la denomina técnicamente melena y es debida al
sangrado proveniente del aparato digestivo superior o sea esófago,
estómago o duodeno. No debe confundirse con el efecto de substancias
que pueden oscurecer las heces como el carbón, el bismuto o el hierro.
La eliminación rectal de sangre roja brillante, amarronada,
pura o mezclada con materia fecal, conteniendo o no coágulos o en
forma de diarrea sanguinolenta, se denomina hematoquezia y habitualmente
tiene su origen en el tracto digestivo inferior.
El médico consultado investigará antecedentes de
afecciones de las venas hemorroidales, de dolor abdominal, o diarrea
crónica, de pérdida de peso o cambio reciente en los hábitos
intestinales o del estado general.
DIARREA
La diarrea que traduce un compromiso del colon habitualmente es de
naturaleza crónica -más de 4 semanas- y del tipo denominado
inflamatorio. Se caracteriza por deposiciones de poco volumen, con pus
o sangre, lo que sugiere la disrrupción de la mucosa por infección
o inflamación.
Si la inflamación compromete el recto puede acompañarse
de sensación de urgencia para defecar o de tenesmo (evacuación
dolorosa e insatisfactoria).
Si la inflamación se extiende al colon, la frecuencia evacuatoria
puede aumentar y acompañarse de dolores, cólicos fiebre,
pérdida de peso, anemia y otras manifestaciones extraintestinales.
La diarrea de tipo funcional, es otra forma de presentación
frecuente observada por el médico gastroenterólogo o el médico
de atención primaria. En ocasiones es de carácter explosivo
e incontrolable, asociada o no a sensación de plenitud o dolorimiento
abdominal, en ausencia de alteraciones bioquímicas de laboratorio
o en otros exámenes complementarios de diagnóstico.
El médico consultado solicitará exámenes de
laboratorio para establecer el impacto de la diarrea crónica sobre
el estado general de nutrición y de los electrolitos sodio y potasio
y establecer un criterio preliminar sobre su origen
Un examen completo de sangre evidenciará la presencia de
anemia o de una concentración anormal de glóbulos blancos.
Los exámenes de laboratorio incluyen electrolitos séricos,
exámenes de función renal urea y creatinina y una evaluación
nutricional básica consistente en determinación de linfocitos,
calcio sérico fósforo proteínas totales y niveles
de albúmina. Estos estudios le darán al médico una
idea sobre el impacto de la diarrea sore el estado circulatorio.
renal y nutricional de quien lo consulta.
El tipo de diarrea puede ser definido tomando una muestra de materia
fecal . así podrá categorizarse como acuosa, inflamatoria,
o grasa. Cada categoría tiene una diferente implicancia para el
diagnóstico .La presencia de sangre sugiere una inflamación
o en un determinado contexto una neoplasia. La presencia de pus indica
inflamación lo cual podrá comprobarse buscando glóbulos
blancos. La presencia de grasa puede establecerse de forma no cualitativa
,no informa sobre la cantidad eliminada. Solo si hay o no hay pero
orientará al estudio de malabsorción. Una diarrea que no
contiene sangre, pus o grasa es categorizada como acuosa y puede ser debida
a cambios secretorios o osmóticos.
La muestra inicial de materia fecal también tiene que ser
enviada para un cultivo de bacterias y para la determinación de
huevos y parásitos.
Según su criterio el médico tratante podrá
eventualmente solicitar exámenes radiográficos o endoscópicos
Si el diagnóstico persiste incierto podrá solicitar
la determinación cuantitativa de grasa en materia fecal .Consiste
en recolectar toda la materia fecal producida en 48 o72 horas previa la
ingesta de una dieta rica en grasas
La medición del peso diario de las heces tiene importancia
diagnóstica.
Un peso menor a 250 gramos sugiere un proceso intermitente, el Sindrome
de Intestino Irritable, o incontinencia fecal .Pesos mayores de 500 gm.
por día excluyen el diagnóstico de intestino irritable .
Pesos mayores a 1000gm. frecuentemente están causado por procesos
secretorios. Una evacuación mayor a los 2000 gm diarios habitualmente
requiere reposición de líquidos endovenosos.
Si el médico excluye el colon como causa de diarrea
y se descarta el abuso de laxantes exámenes para determinar
el estado de la absorción de la mucosa intestinal y el funcionamiento
exócrino del páncreas ayudaran al diagnostico de causas poco
comunes de diarrea crónica.
RESPONDEDORES INTESTINALES
El tracto intestinal tiene una numerosa cantidad de células
nerviosas por lo cual se lo ha denominado el pequeño cerebro.
El intestino comparte muchos tipos similares de terminaciones nerviosas
y de transmisores químicos con el cerebro. Esta colección
de células nerviosas es parcialmente responsable de controlar la
ansiedad y el miedo, lo que explica por qué estas emociones pueden
estar asociadas a la función intestinal.
Ante situaciones que provocan ansiedad se experimenta una
respuesta emocional y física. La respuesta emocional puede incluir
miedo, ansiedad, stress, aprehensión, o duda. La respuesta física
puede incluir tensión muscular, transpiración, falta de aire,
dolor en el abdomen. Cada individuo varía en el tipo de sensaciones
o emociones que experimenta.
Para algunas personas su órgano de choque es el intestino.
Algunas personas son más sensibles a los síntomas que otras,
como si tuvieran un amplificador a las sensaciones que parten de su organismo.
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del intestino grueso (colon)
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Fellow del American College of Gastroenterology Miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología Profesor Auxiliar de Medicina de la U.B.A. |
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