TRATAMIENTO DE HEPATITIS VIRALES
TRATAMIENTO DE HEPATITIS VIRALES
COMO PUEDEN PREVENIRSE?
Existen medios para prevenir la mayoría de los casos de hepatitis.
Para algunos virus, es incluso posible inmunizase contra la infección.
La diseminación de la Hepatitis A puede ser prevenida mediante
una buena higiene personal, adecuada manipulación de los medicamentos,
adecuado control sanitario en jardín de infantes y geriátricos
y mediante la inmunización.
Una vacuna efectiva se aplica desde 1995 y se recomienda especialmente
para viajeros a zonas donde la hepatitis es endémica. Actualmente,
puede considerarse dentro del esquema de vacunación habitual del
niño.
En el caso de haber estado expuesto a una persona con Hepatitis
A no debe sentirse pánico. Esta advertencia está dirigida
a padres de un niño expuesto a la enfermedad.
Las posibilidades de contaminación de niño a niño
dentro del colegio es remota, excepto en los centros de día en guarderías.
En estos casos la rápida inmunización reduce el riesgo
de la enfermedad.
En familias con infección activa, también la posibilidad
de diseminación es baja. Una vez que el individuo desarrolla síntomas
obvios, el virus usualmente ha desaparecido de la materia fecal, y el riesgo
de una transmisión continuada está disminuido. Sigue siendo
de buena práctica utilizar utensilios de comida y elementos de baño
separados durante unos días luego del comienzo de los síntomas.
Puede ser considerada la inmunización de los restantes miembros
de la casa contacto directo. La inmunización no es necesaria para
aquellos que trabajan en la misma oficina o concurre al colegio donde un
individuo desarrolló Hepatitis A.
La Hepatitis B es completamente prevenible. El buen cuidado prenatal, la inmunización de todos los niños en edad escolar, de individuos con múltiples parejas sexuales o con parejas en las que se identificó Hepatitis B, son estrategias para prevenir la enfermedad.
La Hepatitis C es mas difícil de prevenir. No existe vacunación
y los expertos predicen que aún faltaran varios años antes
de que sea desarrollada.
La base de la prevención consiste en disminuir los riesgos.
No compartir agujas parenterales, hacerece tatuajes o perforar el cuerpo
con aros, etc. en establecimientos con bajo estándar de higiene
o tener relaciones sexuales no protegidas, con múltiples parejas.
El tratamiento de las Hepatitis Virales dependerán del tipo de virus y si la infección es aguda o crónica. En la infección aguda de la Hepatitis A, B o C, solo son necesarias medidas generales para Hacer al individua más confortable.
La Hepatitis A virtualmente ¨siempre¨ se cura.
La Hepatitis B y C requieren seguimiento mediante exámenes
de sangre, pues los síntomas no son un signo confiable para establecer
la presencia de una infección crónica.
En la Hepatitis B y C crónicas, en determinados casos, la
terapia antiviral detiene la infección en un elevado porcentaje
de casos (40% al 60%). La industria farmacéutica está investigando
nuevos agentes para suprimir y de ser posible erradicar ésta infección
viral crónica.
Los desafíos que enfrenta el tratamiento de la hepatitis
C crónica en la actualidad incluyen:
1) la menor eficacia en personas
con un genotipo 1 del virus (determinación que se obtiene por un examen de sangre).
2)la toxicidad de las terapias combinadas (interferón y ribavirina).
3)el alto costo del tratamiento.
4) dificultad en su aplicación (inyecciones todos los días
)
En todos los casos la decisión del tratamiento requiere que
tanto el médico tratante como el paciente conozcan la situación
particular que enfrentan.
El pronóstico y la posibilidad de obtener respuestas al tratamiento
dependerán:
1)del estado actual de la enfermedad (a establecerse
mediante el estudio de un pequeño trocito del hígado llamado
biopsia)
2)de las características de la infección (genotipo
viral) y nivel de ARN (ácido ribonucleico) del virus.
3)del estado de salud general de la persona afectada.
4)la edad
5)el deseo de recibir tratamiento
6) la posibilidad de solventar el costo del tratamiento, ya sea
en forma personal o a través de su prestador de salud.
El tratamiento de la hepatitis C crónica ha evolucionado desde la introducción del alfa interferón hace cerca de diez años. Al presente el tratamiento óptimo parece ser un curso de 24 a 48 semanas con la combinación de alfa interferón pegilado en combinación con ribavirina. Esta combinación lleva a una rápida mejoría de las enzimas hepáticas (ALT) y la desaparición del RNA HCV en hasta un 70% de pacientes. Una proporción de estos casos puede recidivar al suspender el tratamiento, pero el nivel de recidiva es menor en aquellos tratados con terapia de combinación que con monoterapia. Por lo tanto. Un tratamiento de 48 semanas usando peg. interferón y ribavirina, lleva a una respuesta sostenida de aprox. 55%. El mismo tiempo de tratamiento con solo peg. interferón es de solo el 35%. Se considera que la respuesta al tratamiento es sostenida si el HCV RNA se mantiene sin detectar durante 6 meses o más luego de suspender el tratamiento. En tratamientos por combinación la duración óptima depende del genotipo viral. Aquellos con genotipo 2 y 3 tienen un grado de respuesta más elevado 70% al 80% en contraste a los pacientes con genotipo 1 con un nivel de respuesta de 40% al 45%.
El Instituto Nacional de la Salud de EE.UU. recomienda que el tratamiento para hepatitis C se limite a aquellos casos con evidencia histológica de enfermedad progresiva y en aquellos con menores modificaciones del tejido hepático sean tratados de acuerdo a cada caso en particular. La selección de pacientes a ser tratados quedará a criterio del médico.
Como medicación farmacológicamente activa tiene efectos adversos, que ocurren en alrededor del 10% de los casos.
Para el alfa interferón y peg. interferón (fatiga, dolor muscular, cefalea, nauseas y vómitos, irritación en la piel en lugar de inyección, perdida de peso, irritabilidad, depresión, modulada inhibición de médula ósea, perdida de cabello (reversible); síntomas en general leves a moderados y que se dan más con las primeras aplicaciones.
La ribavirina tiene como efectos adversos más habituales: anemia (hemolítica), fatiga, irritabilidad, prurito, obstrucción nasal, sinusitis y tos.
Actualmente están próximas a ser introducidas substancias
que prolongan la absorción, y disminuyen la excreción renal
con una vida media más prolongada en sangre comparado con el interferón
común, lo que permitiría su administración semanal
.
Esto, robustece nuestra esperanza de contar con medicaciones que
puedan administrarse por boca, que no sean tóxicos, y de precio aceptable
Muchos pacientes con Hepatitis B o C crónicas que no reciben
tratamiento, o en los cuales éste no ha sido útil, igual
tienen buenas posibilidades de recuperarse razonablemente bien.
Algunas estadísticas muestran que en casos de Hepatitis C
Crónica en los cuales la infección ha estado presente por
más de veinte años, signos y síntomas de un hígado
con marcada fibrosis se encontró en un 15% a 30% de los casos.
La asociación entre esteoatohepatitis no alcohólica, situación a la que puede evolucionar en un 10% a los portadores de hígado graso, con la resistencia insulínica y el síndrome metabólico es la base racional para el tratamiento mediante la reducción de peso y agentes que actuan sobre la insulina. El tratamiento nutricional ya sea prescribiendo una dieta hipocalórica o mediante el asesoramiento nutricional parece ser efectiva en el corto término y continua siendo la base de la terapeutica.
Una alimentación con una ingesta calórica balanceada que incorpore proteínas magras ,grasas saludables (poliinsaturadas y monoinsaturadas, cereales vegetales y frutas . Consumir adecuadas cantidades de fibras (cereales y legumbres) reduciendo el contenido de hidratos de carbono simples como dulces y gaseosas.
Al momento actual hay limitadas opciones terapéuticas para
el hígado graso no alcohólico. Hay estudios publicados poco numerosos no
controlados y sin seguimiento histológicos ( referente al tejido hepático). En
estos estudios han mejorado las enzimas hepáticas pero no existe control del
tejido.
En este sentido se ha administrado vitamina E y C con resultados positivos,
tanto en los valores de las enzimas como de la histología.
Que no haya un tratamiento único de comprobada utilidad, se justifica porque aún no se conoce completamente las causales de esta afección.
Las opciones terapéuticas estudiadas se orientan a mejorar la resistencia insulínica y el equilibrio energético de la célula hepática.
Estas comprenden: 1) tratamiento de la hiperlipidemia; 2) teniendo presente que el estrés oxidativo ha sido sugerido como una causa significativa en la progresión del hígado graso a la esteatohepatitis, parecería justificado utilizar antioxidantes como la vitamina E; 3) el ácido ursodeoxicólico, medicación probada en el tratamiento de la cirrosis biliar primaria y en la colangitis primaria esclerosante (enfermedades crónicas de los pequeños canales biliares), en dos pequeños estudios demostró normalización de las enzimas pero sin cambios en la estructura del hígado estudiado mediante biopsias.
Disminución del peso y de las condiciones asociadas con la afección (diabetes, hiperlipemia), confiando en la recuperación del hígado.
Hay especialistas que piensan que a pesar de que no existe un tratamiento definitivo al momento actual, la morbilidad de la afección hace que pueda intentarse cualquier tratamiento que haya demostrado un efecto beneficioso. Entre los fármacos que se han utilizado se encuentra la metformina y el ácido ursodeoxicólico que en dos estudios con pocos casos, normalizó las transaminasas aunque no mejorando el tejido hepático documentado en repetidas biopsias.
Cirrosis Biliar Primaria
Existen varios estudios clínicos bien controlados que han demostrado la eficacia
del ácido ursodeoxycholic (UDCA) en el tratamiento de esta afección. El UDCA no
solo ha mejorado los índices bioquímicos pero también su uso esta asociado con
mejoría histológica y una evolución favorable en el curso de la enfermedad. Esta
droga esta virtualmente libre de efectos adversos y es bien tolerada
A pesar que el UDCA es el tratamiento estándar de la CBP no hay suficiente
información sobre su comportamiento a largo plazo en el curso de la enfermedad.
A su vez se ha recomendado iniciar el tratamiento en forma precoz una vez
detectada la CBP.
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del hígado
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Fellow del American College of Gastroenterology Miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología Profesor Auxiliar de Medicina de la U.B.A. |
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