TRATAMIENTO DE LA DISPEPSIA FUNCIONAL
Al no poder saberse con certeza la causa
que la provocan y el valor diagnóstico de los síntomas, es difícil establecer un
tratamiento único. Por lo tanto, éste sólo podrá limitarse al tratamiento de los
síntomas. Si se considera que esta alterada la evacuación gástrica pueden
utilizarse fármacos llamados prokinéticos porque favorecen la motilidad. Si
predomina la acidez actuar con medicación que suprima la secreción o la
formación de ácido. Estas terapias tienen un éxito variable.
El médico tratante es el que deberá establecer sus posibles causas y su
medicación. La palabra dispepsia tiene distintos significados para cada persona
que la padece. Puede estar relacionada con un subgrupo de alteraciones del
funcionamiento digestivo y el tratamiento deberá considerar cada caso en
particular.
La erradicación del Helicobacter Pylori, en algunos estudios no ha mostrado
ser de valor. La hiper sensibilidad visceral parece ser uno de los mecanismos
claves modificados en la dispepsia no ulcerosa y deberá ser tenida en cuenta, a
pesar que hasta el momento no existe un tratamiento establecido.
En ocasiones, además de la corrección de los malos hábitos alimentarios y del
contenido de la dieta, ingerir comidas de poco volumen, comer despacio evitando
tragar aire. Disminuir la ingesta de alimentos grasos que disminuyen el
vaciamiento gástrico. Reasegurar al paciente luego de los correspondientes
exámenes complementarios, de la ausencia de alteración orgánica, contribuye a la
mejoría de los síntomas.
En el futuro es posible que medicamentos puedan tener un efecto mas
especifico basado en anormalidades fisiopatológicas (alteración de la función
normal). Con esto muchas mas personas podrán estar libres de síntomas durante
tiempos prolongados
ULCERA GASTRODUODENAL. TRATAMIENTO
En 1824, William Prout identificó que el jugo gástrico
contenía predominantemente ácido clorhídrico, comenzando
una era de investigaciones fisiológicas. La primer parte del siglo
XX se centralizó en el rol de la hipersecreción acida en
relación a la ulcera gástrica y duodenal.
Antes de los conocimientos actuales sobre el Helicobacter Pylori,
la asociación de la hipersecreción acida con la ulcera duodenal
llevó a indicar operaciones que resecaban parte del estómago
y el nervio vago (estimulante de la secreción gástrica)
las que lograban una significativa reducción en la recurrencia de
las úlceras.
La terapéutica siempre dirigida a reducir al mínimo
el factor ácido-péptico, de acuerdo a lo dicho por Schwartz, en
1910, que sin acido no había ulcera ,llevó a utilizar gran
cantidad de antiácidos con lo que se tenían mas efectos adversos
que terapéuticos
El rol del acido en la enfermedad ulcerosa dio comienzo a la era
del control farmacológico de la secreción del acido que culminara
con el descubrimiento de Sir James Black y otros sobre la importancia del
antagonista de los receptores del acido en la célula.
Los inhibidores de dichos receptores, descubiertos a comienzos de
los años 60,en primer lugar la cimetidina, seguida luego por
la famotidina y la ranitidina significaron un gran beneficio par
las personas con enfermedades asociadas por ácido, pero eran menos efectivas
en aquellas con enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Actualmente la nueva clase de medicamentos focalizan su acción
sobre la bomba que forma el ácido ,ubicada en la membrana canalicular
de la célula parietal , reabsorbiendo potasio e intercambiándolo
por hidrógeno . Producen una inhibición específica y efectiva
de la actividad de la bomba durante 24 horas y se han mostrado
francamente superiores a las antagonistas de los receptores H2.
Los compuestos de éste género que modificaron el tratamiento
de la sintomatología de la úlcera son el omeprazol, el lanzoprazol,
el pantoprazol y el rabeprazol disponibles en la farmacia bajo prescripción
del médico bajo distintos nombres comerciales.
Las preocupaciones iniciales en relación a la seguridad de
estos medicamentos, principalmente relacionada con el concepto teórico
que al inhibirse profundamente el ácido puede aumentar la producción
de la hormona gastrina y producir proliferación de células,
ha desaparecido al contarse con evidencias de alrededor de 300 millones
de pacientes tratados en los últimos 14 años que no presentaron
complicaciones.
Durante el reposo (alejado de las comidas), cuando la secreción
del ácido es mínima, la célula parietal contiene un
gran número de vesículas con dicha bomba de protones. En
esta situación el efecto de la medicación es máxima.
Es por eso que las medicaciones que bloquean la bomba deben ser administradas
en ayunas, previa a la ingestión de alimentos. Durante la alimentación,
la célula parietal vacía su contenido de ácido y la
medicación recibida solo actúa en un 30%.
El tratamiento del Helicobacter Pylori, si se encontró la
presencia de dicha bacteria, es parte del tratamiento habitual de la úlcera.
No hay una única medicación para la cura de esta infección.
Se han utilizado combinación de medicamentos para mejorar los resultados
en eliminar este microorganismo. Para ello se utilizan, de acuerdo a la
preferencia del médico tratante, terapias llamadas dobles o triples
en las que se asocia a un inhibidor del ácido uno o dos antibióticos.
Hasta hace poco tiempo, el médico aconsejaba a la persona
con úlcera regímenes dietarios muy estrictos a base de cremas,
lácteos y otros alimentos de consistencia blanda. Actualmente se
conoce que la dieta tiene poca relación con la curación de
la úlcera.
Deberán evitarse alimentos condimentados y ácidos
(jugo de naranja, tomates) si estos exacerban los síntomas.
Fumar cigarrillos se ha demostrado que inhibe la curación
de la úlcera y está relacionado con mayor recurrencia de
la misma.
En general deberá evitarse medicaciones como la aspirina y
otros antiinflamatorios no
esteroideos. De ser necesario recibir éstas medicaciones
como en casos de artritis o artrosis, son preferibles las nuevas fórmulas
que tienen selectividad sobre las substancias mediadoras de la inflamación
articular llamados COX II selectivos los que no tendrían tanto efectos
nocivos sobre las plaquetas de la sangre y la mucosa gástrica.
El tratamiento del Helicobacter Pylori, si se encontró
la presencia de dicha bacteria, es parte del tratamiento habitual de la
úlcera.
No hay una única medicación para la cura de esta infección.
Se han utilizado combinación de medicamentos para mejorar los resultados
en eliminar este microorganismo. Para ello se utilizan, de acuerdo a la
preferencia del médico tratante, terapias llamadas dobles o triples
en las que se asocia a un inhibidor del ácido uno o dos antibióticos.
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del estómago
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Fellow del American College of Gastroenterology Miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología Profesor Auxiliar de Medicina de la U.B.A. |
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