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COMO FUNCIONA (FISIOLOGÍA)
El páncreas exócrino es la principal glándula
digestiva del organismo, secreta alrededor de un litro de un líquido
claro rico en bicarbonato cada día al intestino delgado. Este líquido,
el jugo pancreático, contiene las enzimas digestivas necesarias
para la hidrólisis intraluminal (dentro de la luz del intestino)
de los macronutrientes de la dieta (proteínas, almidón, grasas,
y ácidos nucleicos) y de las vitaminas liposolubles a moléculas
más pequeñas que pueden absorverse directamente en los enterocitos
(células del intestino delgado) o seguir actuando formando parte
de enzimas presentes en la bilis para permitir su posterior absorción.
En los humanos el jugo pancreático tiene una concentración
de proteínas del 1 al 10 %. La mayor parte de estas proteínas
son enzimas digestivas o cofactores, que incluyen 20 isozimas de 12 diferentes
enzimas. El resto está formado por la secreción de un inhibidor
de tripsina (que tiene una función protectora para evitar el daño
al páncreas debido a una activación prematura de la tripsina
en el tejido o en el jugo pancreático) y otras enzimas similares
a la tripsina que no tienen una función primaria en la digestión,
proteínas plasmáticas y glicoproteínas.
Las cuatro principales categorías de las enzimas digestivas
son las proteasas (digieren proteínas y péptidos) amilasa
(digiere almidón), lipasas (digieren triglicéridos y fosfolípidos)
y nucleasas (digieren ácidos nucleicos).
Todas la proteasas como también la fosfolipasa son secretadas
por el páncreas como proenzimas (zimogenos) inactivas. Luego de
llegar al lumen intestinal, el tripsinógeno es convertido a tripsina
por las enteropeptidasas, enzima que se encuentra en el ribete de la célula
del intestino. La tripsina puede activar a otras proenzimas como así
también al tripsinógeno.
De manera diferente a las otras enzimas digestivas, la amilasa,
la lipasa y la ribonucleasa se secretan en su forma activa.
El pancreas exócrino tiene una reserva de enzimas mucho mayor
de las necesarias para la digestión de los alimentos. La mayor reserva
es de las enzimas necesarias para digerir los azúcares (carbohidratos)
y las proteínas. Las reservas para la digestión de las grasas
(lípidos) particularmente para la hidrólisis de triglicéridos
es más limitada.Los estudios realizados en personas sometidas a
una resección parcial del pancreas demostraron que la insuficiencia
digestiva para las grasas no se produce hasta que se pierde la capacidad
del órgano en un 80 % al 90% Esta observación
tiene implicancia clinicas pués indica que la costumbre de ingerir
tabletas rotuladas como ¨digestivos¨ que contienen
enzimas pancreáticas no tiene racionalidad terapéutica.
Una vez que el jugo pancreático entra en el intestino, el
tripsinógeno es activado a tripsina por la enterokinasa en forma
tan rápida y completa que la relativa pequeña cantidad del
inhibidor de tripsina presente no interfiere con el proceso digestivo normal.
Otro mecanismo protector adicional contra el efecto potencialmente perjudicial
de la activación prematura de tripsina dentro del páncreas,
es la habilidad de diversas moléculas similares a la tripsina sintetizadas
por la célula acinosa y de la misma tripsina para destruir las moléculas
nocivas de tripsina y tripsinógeno.
REGULACIÓN DE LA SECRECIÓN PANCREÁTICA
Durante el estado basal o sea en ayuno, el volumen del jugo pancreático
secretado al duodeno es bajo, con una secreción de enzimas de alrededor
del 10 % de su nivel máximo y de bicarbonato solo un 2% del máximo.
Existen breves períodos en el que aumenta la secreción de
enzimas y bicarbonato cada 60-120 minutos asociados con una actividad motora
del estómago y el intestino entre las comidas. Los nervios colinérgicos
(parasimpático) son los que regulan el aumento de la actividad secretora.
Los nervios adrenérgicos (simpático) actúan como inhibidor
de la secreción pancreática en ayunas.
Luego de una ingestión de una comida el páncreas exócrino
segrega bicarbonato y enzimas a un nivel del 60-75% del que podría
obtenerse luego de una administración endovenosa máxima de
una dosis de secretina y CCK (colecistokinina) principales estimulantes
de la secreción del páncreas.
La secreción estimulada por la comida, al igual que en el
estómago también puede dividirse en fases cefálicas,
gástricas e intestinal aunque pueden sobreponerse en parte.
La fase cefálica es estimulada por el pensamiento, la visualización,
la degustación o el olfato a comida. Puede producir una respuesta
secretora del 25 al 50 % del máximo y está regulada primordialmente
por una inervación vagal colinérgica.
La fase gástrica no ha sido muy estudiada, pero la distensión
del estómago produce un pequeño aumento en la secreción
del páncreas también mediada por reflejos vagales colinérgicos.
Durante la fase intestinal se libera secretina a la sangre desde
el duodeno en respuesta a la presencia de ácido en el mismo. Los
ácidos grasos y la bilis también pueden estimular la liberación
de secretina.
Es interesante tener presente que solo se necesita un 10 % de acción
de la lipasa (encargada de digerir sustancias grasas de nuestra dieta).
Esto significa la natural sobreabundancia de enzimas digestivas por lo
que es poco razonable la automedicación con "así llamados
digestivos" para intentar favorecer el proceso de la digestión.
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