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CÁLCULOS EN LA VESÍCULA BILIAR.
La existencia de cálculos en la vesícula
se han observado en momias egipcias y chinas de hace tres mil años.
En nuestro tiempo, son una de las causas más comunes de desórdenes
gastrointestinales.
Los cálculos se forman de un material insoluble, como el colesterol o la
bilirrubina que se encuentra en la bilis (figura 38 y 39).
Un diez por ciento están formados puramente de colesterol. Otro diez por
ciento son de color negro esfacetados, formados por pigmentos biliares y de
color negro. Estos últimos son poco frecuentes en nuestro medio. La mayoría
contienen una mezcla de colesterol y sales de calcio con sólo pequeña cantidad
de pigmentos biliares ( cálculos mixtos).
Típicamente se desarrollan en un período de muchos años. La mayoría de los
cálculos tienen alrededor de un centímetro de diámetro y se encuentran en la
vesícula biliar o en los conductos biliares.(Figura
8)
Ha sido estimado que una de cinco mujeres después de los 55 años y en uno
de diez hombres después de esa edad pueden presentar cálculos.
El desarrollo de los
cálculos de colesterol se debe
a un desbalance en el metabolismo del colesterol. La secreción excesiva de
colesterol por el hígado es la causa más frecuente. En general la dieta tiene
poca relación con la secreción de colesterol en la bilis; pero se ha podido
observar que la obesidad y la rápida pérdida de peso se asocian a la
presencia de cálculos. Factores de riesgo incluyen la edad, antecedentes
genéticos e historia familiar.
La concentración de colesterol en el organismo depende de la síntesis en
el hígado y de lo que se absorbe con los alimentos. La mayor cantidad de
colesterol es solubilizado y secretado sin cambios en la bilis o es convertido a
varias sales biliares. Se ha estimado que un 20% del colesterol secretado en la
bilis proviene de la síntesis hepática.
Cálculos pigmentados
son de observación poco frecuente en el mundo occidental. Están compuestos por
bilirrubinato cálcico no conjugado que se encuentra en la vesícula biliar
asociado a infecciones biliares crónicas.
Factores de riesgo comunes incluyen enfermedad hepática, enfermedad
cardíaca y hemólisis crónica (destrucción prematura del glóbulo rojo dentro de
la sangre). Los factores dietarios no son importantes.
Desde hace veinte años ha tomado renovado entusiasmo poder definir los
eventos que producen los cálculos de colesterol en la vesícula (tipo de cálculo
más habitual).
El epitelio de la vesícula biliar parece tener un importante rol en la
formación de los cálculos.
Además de esto, la habilidad de contraerse de la vesícula y expeler su
contenido es de vital importancia.
La mayoría de los cálculos se encuentran en la propia vesícula pero
pueden detectarse también en las vías biliares intra o extrahepáticas .(Figura
8). Muchos cálculos de la vesícula biliar no producen síntomas y
son silenciosos mientras que los de las vías biliares, especialmente los de la
vía biliar principal (el colédoco) producen ictericia (color amarillento de piel
y mucosas).
BARRO BILIAR
Consiste en un material que se acumula en partes de la vesícula y puede ser
determinado durante un examen ecográfico.
Bioquimicamente está compuesto por gránulos de bilirrubinato de calcio y
cristales de colesterol dentro de un gel de mucus. Puede aparecer en forma
espontánea en algunos individuos, también se lo ha hecho responsable de
episodios de dolor abdominal. Se cree que es un factor de riesgo para el
desarrollo de cálculos.
EXÁMENES DIAGNÓSTICOS MAS FRECUENTES
El utilizado más comúnmente es la ecografía abdominal. La ecografía
utiliza ondas acústicas de elevada frecuencia para identificar
cálculos localizados en la vesícula. No hay exposición a radiaciones
y el examen es sensitivo, específico y poco costoso. La ecografía
detecta cálculos de gran y pequeño tamaño, pero no diferencia entre
cálculos de colesterol y pigmentados. Puede colaborar en el
diagnóstico de colecistitis aguda, en conocer si existe obstrucción
de la vía biliar o enfermedad hepática. No es un buen examen para
detectar cálculos en la vía biliar.
Para localizar cálculos en la vía biliar principal (colédoco) el médico
al que se consulta podrá derivarlo al especialista que realiza la
observación de estos cálculos mediante un examen endoscópico llamado
colangio-pancreatografía retrograda que no solo los localiza y
además puede extraerlos, si esto corresponde.
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