|
COMO FUNCIONA EL HÍGADO: FISIOLOGÍA.
Mucho antes que los médicos comprendieran la compleja naturaleza
de la función hepática sabían que el hígado
produce bilis y la excreta a través de un sistema de canalículos
localizados centralmente, por lo tanto se ha hecho costumbre describir
al hígado como una glándula. A pesar que esta costumbre existe
todavía, es mucho más útil pensar que el hígado
es un filtro, metabólicamente hablando, que se interpone entre la
circulación esplácnica y la sistémica (general del
organismo).
En condiciones normales filtra la sangre que viene por vía
portal o esplácnica, y adiciona y remueve sustancias de la
circulación. La vena porta recoge la sangre del bazo, estómago,
intestino delgado y grueso ,vesícula biliar y el pancreas .El hígado
actúa como glándula endocrina y como glándula
exocrina. Desarrolla un papel predominante en:1) el metabolismo intermedio
de los nutrientes absorbidos.
2)sintetizar factores esenciales de la sangre
3) proteger al organismo en su exposición a antígenos
externos
4) neutralizar compuestos tóxicos y formar y excretar la
bilis.
Aristóteles, decía hace 2500 años que de las
condiciones del hígado depende la duración de la vida.
Los hepatocitos (células hepáticas) comprenden el
80 por ciento de la masa del hígado citoplasmática y son
el lugar donde la mayor cantidad de funciones se desarrollan (figura 30,
observación con el microscopio del hígado normal).
Perfusión hepática: El hígado recibe 20% de
la contracción cardíaca, ¾ a través de la vena
portal y ¼ a través de la arteria hepática. La arteria
hepática provee la mitad del oxígeno consumido por el hígado
en el estado de reposo y más durante los períodos de aumento
en la demanda metabólica.
Función sinusoidal: Los sinusoides hepáticos no son
meramente un conducto pasivo; las células sinusoidales realizan
un número de importantes funciones fisiológicas. Secretan
lípidos bioactivos y citoquinas. Tienen actividad citotoxica, producen
colágeno y son los guardianes de la filtración intrahepática
de sangre portal.
Células de Kupffer: Son la población más grande
de macrófagos de los tejidos, están localizados estratégicamente
dentro del sinusoide hepático para supervisar en la sangre filtrada
por la vena porta la presencia de una variedad de sustancias extrañas.
Estas células están comprometidas en el tratamiento de organismos
microbianos, enzimas, células tumorales, antígenos y complejos
inmunes. Son el lugar principal de eliminación de las endotoxinas
que se reciben de la sangre portal y despliegan la mayor capacidad para
desintoxicar los tejidos. También son responsables en la eliminación
de los glóbulos rojos senescentes (envejecidos, que ya no cumplen
su función) y de la degradación de la hemoglobina (pigmento
de la sangre). Hay evidencias que sugieren una heterogeneidad de las células
de Kupffer; las periportales son más numerosas y tienen más
actividad fagocitaria, pero menor potencial citotóxico tumoral,
que las células en las zonas acinares 2 y 3.
Los hepatocitos tienen un rol fundamental en el metabolismo de los
nutrientes, por lo tanto en el balance del nitrógeno y de la energía,
factores determinantes para la función e integridad estructural
del organismo. Regulan la energía y el balance nitrogenado al captar
y liberar glucosa y aminoácidos de la síntesis de nitrógeno
y de su almacenamiento, al procesar lípidos y al producir cuerpos
cetónicos y urea. Otro rol importante de los hepatocitos es la síntesis
y degradación de las proteínas plasmáticas, incluyendo
aquellas que mantienen la presión oncótica del plasma como
ser la albúmina y que sirve como transportador de otras moléculas,
albúmina, tranferrina, celuloplasmina, aptoglobina y de proteasas
actúa como mensajero intracelular y participa en la coagulación
a través de los factores de coagulación.
Las coagulopatías, o sea los trastornos de coagulación
que se observan en algunas enfermedades hepáticas agudas o crónicas
son debidas a un trastorno en la síntesis de estos factores de coagulación,
(el 2, el 5, el 7, el 9, el 10 y el 13) y también a una disminución
en la síntesis de otros factores reguladores.
Los hepatocitos también son responsables de la desintoxicación
de compuestos externos, especialmente las drogas (medicamentos). Contienen
un grupo heterogéneo de proteínas citocromo P-450 que catalizan
la oxidación y reducción en la primera etapa de la
transformación de las drogas -fase I del metabolismo. Luego de completar
esta fase, los metabolitos (productos de degradación), son conjugados
por el hepatocito (fase II del metabolismo) haciéndolos solubles
en agua para que puedan ser excretados en la bilis o en la orina.
Otro rol muy importante es la formación y excreción
de la bilis.
LA BILIS es una solución rica en lípidos secretada
al tracto biliar por los hepatocitos (cédulas hepáticas)
Se la considera como una secreción digestiva pués
las sales biliares conjugadas, participan en la digestión de las
grasas.También tiene una función excretora , pués
sirve para excretar moléculas que, antes de su pasaje por el hígado
son poco solubles en agua (medio predominante en el organismo) y éste
debe tansformar en solubles para que puedan ser eliminadas por la
bilis
Los principales constituyentes de la bilis son ácidos
biliares conjugados ( constituyen los solutos más importantes),fosfolípidos,colesterol
y bilirrubina conjugada.
La bilirrubina, la que cuando aumenta en forma anormal en sangre
produce la típica coloración amarillenta de la piel y las
mucosas llamada ictericia, deriva en un 80% de la hemoglobina ,que
es pigmento del glóbulo rojoy que proveniene de los
glóbulos en etapa de envejecimiento (el glóbulo rojo vive
120 días).
La formación de bilirrubina a partir del hem requiere dos
reacciones químicas, la primera mediada por la enzima hem oxigenasa
, de hemoglobina a biliverdina y la segunda por la enzima biliverdín
reductasa a bilirrubina . Estas reacciones se llevan a cabo principalmente
en el baza y en forma secundaria en el hígado y en el riñon.
La bilirrubina circula unida a la albúmina lo cual
protege a las células de su potencial toxicidad, y es rápidamente
transferida al hígado, que la extrae de la albúmina antes
de ser captada por sus células.
Dentro del hígado se combina (conjuga ), en su mayoría,
con el ácido glucurónico, reacción en la que interviene
una enzima de nombre largo, la glucuronosil transferasa que convierte a
la bilirrubina en no tóxica, soluble en agua y facilmente excretable
por la bilis.
Desde 1916 (van den Bergh) se conoce que normalmente el suero de
la sangre contiene dos especies de bilirrubina
Una reacciona con un reactivo en pocos minutos, la otra solo lo
hace solo cuando se agregan substancias aceleradoras a la reacción
. El primer tipo de reacción se llamó directa y el segundo
indirecta. Luego se pudo establecer que la reacción directa representa
la bilirrubina conjugada que normalmente predomina y la indirecta a la
no conjugada.
Luego de ser excretada junto con la bilis al intestino se degrada
a urobilinógeno y otros productos relacionados por las bacterias
intestinales.
Es improbable que la bilirrubina tenga una función en la
bilis pero a los fines clínicos la ictericia puede clasificarse
de acuerdo al tipo de pigmento biliar que se acumula en el plasma.
Pruebas de laboratorio de la función hepática.
Considerando el número y la complejidad de tareas realizadas
por el hígado, no debe sorprender que no exista una única
prueba confiable para determinar su función. Esta debe ser evaluada
mediante exámenes y marcadores de enfermedad hepatobiliar que el
médico suma a la información clínica y al examen de
su paciente.
Muchos de estos exámenes identifican enzimas y otras sustancias
liberadas a la sangre, como resultado del daño a las células
hepáticas, pero no son determinantes del funcionamiento hepático.
Otros marcadores de enfermedad hepatobiliar proveen una amplia e
indirecta información del funcionamiento hepático. La medición
de la bilirrubina en suero, la fosfatasa alcalina y el colesterol, pueden
indicar en general, la presencia de colestasis -estasis del flujo de la
bilis-.
En forma similar, la anormalidad de la albúmina del colesterol
y de determinados factores de coagulación de la sangre -tiempo de
protrombina- pueden reflejar alteraciones, aunque no exclusivas, de la
capacidad del hígado para sintetizar, degradar y excretar proteínas
y líquidos. Finalmente la medida de las globulinas -proteínas
de la sangre- pueden sugerir trastornos en la capacidad inmunológica,
pero no aportan información de cuáles son las anormalidades
específicas.
|
|