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DROGAS ANTIINFLAMATORIAS Y ULCERA GÁSTRICA ( A.I.N.E.S.)
Las drogas antiinflamatorias no esteroideas son medicamentos que
producen un gran beneficio en el tratamiento del dolor y en mejorar
la movilidad de personas afectadas por enfermedades articulares, pero que
también tienen efectos desfavorables sobre el aparato gastrointestinal.
Se han demostrado complicaciones serias entre el 1 y 2% de personas utilizando
estos medicamentos. Para ponerlo en perspectiva en países desarrollados,
hay un riesgo, de tener un accidente automovilístico que ponga en
peligro la vida también en un 2%.
Puede minimizarse el riesgo identificando personas con una mayor
posibilidad de tener complicaciones. Hay un aumento en el riesgo de esta
medicación en aquellos de edad avanzada, si reciben otras medicaciones
concomitantes, si existen antecedentes de úlcera o de sangrado por
úlcera. Si se utilizan dos o más antiinflamatorios juntos
y también está relacionado con la dosis. La vía de
administración no es importante pues la frecuencia de úlceras
es similar tanto en su administración por boca como inyectable o
por vía rectal. Tampoco las fórmulas farmacéuticas
con la llamada "protección gástrica" no reducen los
riesgos de las úlceras. La opinión prevalente es que las
úlceras y sus complicaciones están relacionadas con un efecto
sistémico (sobre todo el organismo) de un grupo de substancias muy
difundidas en el organismo, llamadas prostaglandinas. Unas de éstas
estarían relacionadas con la inflamación y el consecuente
dolor osteoarticular y la otra sería necesaria para mantener la
integridad de la mucosa gástrica y prevenir la aparición
de úlceras.
Los AINES clásicos, muy efectivos en inhibir las prostaglandinas
responsables de provocar la inflamación y que por lo tanto calman
el dolor osteoarticular, también inhibirían los efectos protectores
que otras substancias de éste mismo género tendrían
sobre la mucosa gastrointestinal.
Recientemente se han descubierto nuevos fármacos capaces
de producir una inhibición selectiva sobre las sustancias responsables
de la inflamación y que no disminuyen, en forma tan manifiesta,
la actividad protectora que otras de este mismo género tienen sobre
el estómago.
Esto abre una perspectiva favorable en la administración
de éstas drogas analgésicas y antiinflamatorias para tratar
el dolor y la inflamación consecutiva a distintas afecciones osteoarticulares.
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