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Helycobacter pylori (H.p.) (FIGURA)
Es el nombre inusual que identifica a una bacteria
que puede causar infección en el estómago. Esta infección
puede contribuir al desarrollo de enfermedades como dispepsia, gastritis
(inflamación del estómago y del duodeno), úlceras
gastroduodenales y otras menos comunes pero de mayor importancia
como ser el aumento anormal de células
linfáticas (linfocitos) que infiltran a las glándulas
gástricas. Esto último producido por determinadas cepas de
la bacteria en personas susceptibles.
La existencia de bacterias espiraladas en la mucosa gástrica
de mamíferos era conocida desde hace mas de cien años y fue
descripta por Bizzozero en 1892, el que observó micro-organismos
gram negativos en la mucosa de la célula parietal (productora de
acido). En los siguientes 50 años unos diez investigadores describieron
este organismo e incluso lo asociaron con la presencia de gastritis. Por
otra parte se estudió la ureasa gástrica sin saberse que
esta enzima era producida por ese micro organismo espiralado.
Finalmente en 1980 Marshall y Warren, en Australia relacionaron
todas estas observaciones previas con sus propios estudios y demostraron
que los organismos espiralados podían cultivarse, que producían
ureasa, que causan inflamación gástrica (gastritis) y estaban
fuertemente asociados con ulceraciones gástricas y duodenales.
En 1985 frente a la incredulidad del ambiente médico, Marshall
demostró la capacidad de la bacteria de causar enfermedad, al ingerir
un cultivo de la misma y controlarse mediante repetidas endoscopías
(observación del interior del estómago con un delgado instrumento
iluminado por fibras ópticas). A partir de ese momento hubo una
explosión de información sobre el tema, la que continúa
en la actualidad. La gran cantidad de información médica
desde 1986 hasta el presente culminaron en un importante estudio que demostró
la aparente curación de la ulcera gastroduodenal luego de erradicarse
la bacteria.
Esta infección es una de las más difundidas en todo
el mundo y hay quién dice que solo está superada en número
por la infección que puede causar una carie dental. La frecuencia
de infección aumenta con la edad. También ocurre en personas
jóvenes y niños, especialmente si las condiciones sanitarias
son deficientes. Muchos individuos se infectan con H.p., pero menos del
25% desarrolla síntomas clínicos. Que unos respondan con
síntomas y otros no, puede depender de:
1- grado de exposición al germen;
2- la susceptibilidad genética individual a la infección;
3- a la virulencia a la cepa (clasificación de la bacteria
dentro de su grupo),
4- a otros factores ambientales.
El H.p. debe entrar por la cavidad faríngea (la boca) para
poder alcanzar su hábitat natural, el estómago. Existirían
diversos mecanismos de transmisión ya sea directos (entre personas)
o indirectos, a través de vectores intermediarios como el agua,
alimentos, vajilla de cocina y determinados animales domésticos
o insectos de la casa (moscas). A pesar de extensas investigaciones
no se ha podido encontrar ningún reservorio de infección
en el ambiente que no sea el estómago humano. Las condiciones sanitarias
defectuosas son un riesgo aumentado para la transmisión de esta
infección. Se ha observado que en aquellos países con condiciones
sanitarias precarias la población está infectada en edades
más tempranas. En los otros países con más facilidades
para la higiene la infección es más común en la población
adulta.
Para producir actividad infectante la bacteria debe poder colonizar
y multiplicarse.
Pueden identificarse un número de factores, que permiten
su sobrevida dentro del medio ácido del estómago y que evitan
que sea eliminada por nuestro aparato defensor -los leucocitos-.,entre
ellos contiene sustancias (adhesinas) que le permiten adherirse a la mucosa
gástrica y permanecer en ella.
Si bien todos los H.p. tienen el potencial de producir toxinas que
dañan a las células del estómago, sólo aquellas
cepas que promueven la secreción de determinadas proteínas
causan un daño y un riesgo mayor.
Los factores que requieren para colonizar al huésped incluyen
la ureasa, sustancia que produce la bacteria para sobrevivir en el ácido
gástrico, la que transforma la urea del jugo gástrico a substancias
más alcalinas. De este modo es capaz de mantenerse a sí misma
en la mucosa gástrica, protegida del ácido.
El H.p. induce, en algunas ocasiones, una inflamación crónica
intensa llevando a la gastritis atrófica y a la producción
de anticuerpos que pueden ser estudiados en la sangre del portador.
La infección por H.p. puede no traer ningún síntoma
o como en el caso descripto por el propio Doctor Marshall en si mismo ,ocasionar
dolor abdominal, dispepsia y náuseas.
Actualmente hay tres formas de diagnosticar esta infección,.
Dos de ellos llamados directos pués determinan si existe infección
activa y otro exámen de laboratorio que informa sobre la existencia
de anticuerpos producidos por el organismo a la bacteria.
1- mediante la endoscopía, (examen ocular del estómago
que realiza el médico especialista a través de un fino tubo
flexible e iluminado por fibras ópticas) y a través del cual
pueden tomarse pequeñas muestras de la mucosa gástrica para
analizar con el microscopio . En estas muestras puede determinarse
el grado de inflamación u otra alteración que pueda
presentar la mucosa del estómago.y además en forma
secundaria, mediante técnicas especiales detectar si existen bacterias
2-Un estudio del aire exhalado. Detecta la infección por
H.p. activa y permite evaluar el éxito del tratamiento
para su erradicación En este estudio se administra una sustancia
inocua por boca , urea, marcada con una substancia radioactiva inerme el
C13 o el C14 por vía oral. Se basa en el conocimiento de que
la ureasa del H.P. hidroliza la urea en las personas con infección
activa en amonio y dióxido de carbono marcado. El CO 2 (anhidrido
carbónico) producido es luego absorbido al sistema sanguíneo
y excretado por los pulmones. Mediante la toma de la muestra de aire exhalado
y de la medición de la presencia de la substancia marcada en el
mismo,antes y después de la prueba, se confirma la existencia del
H.p.con una sensibilidad del 90 % al 100 % y una especificidad del 78%
al 100% .
Para realizar éste examen ,actualmente existen varios centros
de diagnóstico que lo realizan, se debera presentar con ayuno de
8 horas, y sin fumar.No haber ingerido antibióticos 15 días
pevios al estudio y antiulcerosos o inhibidores de la bomba de protones
o bismuto 7 días previos al estudio. Para realizar el control de
erradicación deben haber trancurrido más de 4 semanas de
finalizado el tratamiento.
Tiene la ventaja de poder determinar si existe infección
actual por H.P. y de no requerir de métodos invasivos como la endoscopía
para la obtención de la muestra.con el único objeto de buscar
la presencia de H.p. lo cual actualmente no estaría indicado.
A estos dos métodos diagnósticos se los llaman tests
directos, pues proveen información definitiva sobre la presencia
o ausencia de infección.
3-La forma indirecta se realiza por un examen de sangre que mide
los anticuerpos que el organismo produce contra esta bacteria y que están
presentes en la sangre. Este último examen no permite diferenciar
si la infección está presente o si estuvo presente y ya desapareció,
pués los anticuerpos pueden demorar muchos meses en desaparecer
de la sangre luego del trtamiento de erradicación
También se utiliza una ténica de laboratorio llamada
de inmunoensayo cuyas inciales en inglés son ELISA (enzyme linked
inmunoassay) para detectar la bacteria en muestras de materia fecal . Se
ha demostrado de utilidad especialmente en niños ,que pueden ser
menos cooperativos para los otros tipos de exámenes.
Actualmente no hay razón para realizar un test para Helycobacter
en individuos sin síntomas con el objeto de prevenir una enfermedad
ulcerosa o una eventual enfermedad neoplásica.
Existe todavía controversia sobre quienes deben ser tratados
y quienes no. Algunos expertos consideran que deben ser tratados todos
con un test positivo para H.P. y otros consideran que deben tratarse solo
aquellos con una enfermedad ulcerosa, tanto presente como pasada.
Al momento actual a pesar de todo lo publicado aun persisten varias
controversias. Entre ellas, la vinculación del Helicobacter pylori
con la gastritis y con la dispepsia no ulcerosa. Hay personas que no tienen
úlcera y continúan con escasos síntomas parecidos
a los de la misma, pero nunca llegan a tenerla.
También existe la posibilidad de que el Helicobacter proteja
al esófago de la hiper secreción acida del estómago.
En resumen el H.p. es el factor etiológico esencial de
la gastritis crónica tipo B y de la enfermedad ulcerosa péptica. Es también la
primer bacteria que esta comprometida en el desarrollo de enfermedades malignas
( carcinoma gastrico) y el tejido linfoideo asociado a la mucosa gástrica ( MALT
Linfoma ). Luego de ocurrir la colonización y
la inflamación la estimulación inmunológica puede llevar al desarrollo de MALT
originariamente como una hiperplasia policlonal la que puede en forma secundaria
evolucionar hacia una población linfoidea monoclonal. La razón de esta evolución
que se acompaña de anormalidades genéticas no es bien conocida.
Los riesgos de una reinfección por H.p. son mayores
durante el primer año luego de la terapia de erradicación. En personas mas
jóvenes y cuando la terapia de erradicación a sido poco eficaz hay mayor grado
de reinfección. El examen del aire exhalado puede utilizarse para confirmar la
erradicación cuatro semanas después de la terapéutica.
En el futuro dado que la reinfección no puede ser prevenida
por medidas sanitarias existe la esperanza de que pueda desarrollarse una
vacuna que prevenga la infección o la erradique.
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