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Enfermedad de BarretT
Definición:
El Esófago de Barrett, es un cambio de cualquier extensión
del epitelio esofágico de tipo escamoso normal de esófago
que es reemplazado por un epitelio columnar con metaplasia intestinal.
Esto puede ser reconocido en la endoscopía, en el que se
confirma la existencia de metaplasia intestinal mediante la biopsia del esófago
tubular, y en el que se excluye la metaplasia intestinal en el cardias;
alteración con un significado mucho menos definido.
La metaplasia intestinal del esófago requiere cuidadoso control para observar la
presencia de displasia que a su vez lleve a transformaciones neoplásicas que
ocurren en un aprox. 0,5 %.
Se habla de Barrett "con segmento corto" cuando la metaplasia intestinal del
esófago distal es menor a tres centímetros de extensión. Este Barrett de
segmento corto debe ser diferenciada de la metaplasia intestinal del cardias
gástrico, lesión del estómago con un significado mucho menos definido.
Los pacientes con síntomas crónicos de enfermedad por reflujo, son los más
predispuestos a tener Barrett por lo que deben ser estudiados endoscópicamente.
Hay que tener presente que en muchos casos no hay síntomas de reflujo.
Existen evidencias que sugieren que cuanto más prolongada sea la duración de los
síntomas de reflujo, mayor es la prevalencia del esófago de Barrett.
Existe un continuado debate referente al origen del epitelio columnar anormal.
Un grupo de especialistas considera que puede ser un simple reemplazo del
epitelio columnar de la mucosa gástrica adyacente debido a un rápido turnover en
comparación con el lento turnover del epitelio escamoso, otros creen que es una
verdadera metaplasia de las células madres del esófago. Estos mismos autores
consideran que la patología en el Barrett es un proceso secuencial: el epitelio
escamoso del esófago es reemplazado con células indiferenciadas que luego se
hacen diferenciadas al estar la mucosa sometida al daño crónico que le produce
el reflujo gastro-esofágico. A pesar que el reflujo gástrico es un factor
primordial en esta afección, el reflujo biliar tiene efectos similares y es
posible considerar un rol sinérgico para la bilis.
No todo es conocido hasta el momento pues puede no existir un epitelio de
Barrett en personas con significativo reflujo gastro-esofágico y pacientes con
gastrectomías que suelen tener marcado reflujo biliar no suelen tener Barrett.
El diagnóstico requiere mediante el examen endoscópico la obtención de biopsias
(una minúscula parte del tejido esofágico) de la mucosa que se observa anormal,
para documentar la metaplasma intestinal y detectar displasia.
La displasia puede ser considerada como la expresión
histológica (de lo tejidos) de una alteración genética que favorece el
crecimiento celular y la neoplasia. El medico patólogo (medico que interpreta
las biopsias) diagnostica displasia cuando reconoce una constelación de
anormalidades celulares como ser, mitosis atípicas (divisiones celulares) entre
otras cosas. Estas anormalidades sugieren que los tejidos han padecido un daño
genético, resultando en una proliferación de células con diferenciación anormal
y predisposición a malignisarse. La displasia se caracteriza de bajo grado o de
alto grado dependiendo del grado de las anormalidades histológicas, siendo las
anormalidades mas pronunciadas reflejo de un daño genético mayor y mayor
potencial para la carcinogénesis. Los grados leves de displasia pueden verse en
otras condiciones no neoplásicas como ser regeneración normal en respuesta a la
injuria por lo cual puede ser difícil para el Hepatólogo distinguir la displasia
de bajo grado en el Barret de los cambios reactivos causados por la esofagitis
por reflujo.
El endoscopista debe identificar la unión del epitelio escamoso columnar y la
unión esófago gástrica. Debido a que otras alteraciones como la esofagitis
erosiva o el eritema del esófago pueden confundirse visualmente con un Barrett,
es esencial la realización de biopsias múltiples.
Los intervalos del seguimiento endoscópico dependerá del grado de displasia
(Displasia es un cambio en la citología y en la arquitectura de las glándulas
metaplásicas y es la primera etapa del proceso neoplásico). Como existe un
considerable grado de variación por parte del observador (Patólogo) en el
diagnóstico y graduación de la displasia, especialmente en los casos de
displasia leve, hay quienes recomiendan de ser posible la observación de cambios
moleculares como ser genes tumorales detectables con técnicas
inmunohistoquímicas.
El intervalo del seguimiento endoscópico es más prolongado en la ausencia de
displasia en dos endoscopias consecutivas pudiendo alcanzar a tres años.
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