Enfermedad de BarretT

  

Definición:

 

El Esófago de Barrett, es un cambio de cualquier extensión del epitelio esofágico de tipo escamoso normal de esófago que es reemplazado por un epitelio columnar con metaplasia intestinal por su exposición continua al ácido del contenido gástrico

Esto puede ser reconocido en la endoscopía, en el que se confirma la existencia de metaplasia intestinal mediante la biopsia del esófago tubular, y en el que se excluye la metaplasia intestinal en el cardias; alteración con un significado mucho menos definido.
 
La metaplasia intestinal del esófago requiere cuidadoso control para observar la presencia de displasia que a su vez lleve a transformaciones neoplásicas que ocurren en un aprox. 0,5 %.
Se habla de Barrett "con segmento corto" cuando la metaplasia intestinal del esófago distal es menor a tres centímetros de extensión. Este Barrett de segmento corto debe ser diferenciada de la metaplasia intestinal del cardias gástrico, lesión del estómago con un significado mucho menos definido.

 

Durante las tres últimas décadas la incidencia de ésta enfermedad aumentó en el mundo occidental y actualmente se calcula una incidencia anual del 0.5 % . con un 5% de casos que evolucionaran al adeno ca. , Se conoce que éste es un proceso gradual que progresa de metaplasma intestinal sin displasia , a con displasia de bajo grado, luego de alto grado y finalmente al adenocarcinoma.

 

Por esta razón se recomienda realizar endoscopías de control con extensa toma de biopsias para detectar cambios precoces para iniciar tratamiento antes de la aparición de un adeno carcinoma invasivo. La interpretación de las muestra de biopsia pueden estar expuestas a errores de interpretación personal por parte del médico especialista que las analiza (patólogo) como  en la obtención de las  muestras.

 

En los últimos tiempos se han utilizado marcadores biológicos  a utilizarse en forma combinada con la histología (estudio del tejido obtenido por biopsia) y poder separar cada caso en relación al riesgo de contraer cáncer.

 

Se empleo citometría de flujo en la determinación de pleoidea y la expresión Ki67…y p53…Estos dos biomarcadores últimos de acuerdo a distintas investigaciones  se asocian  con un riesgo mayor de progresión en el  Barrett.


Los pacientes con síntomas crónicos de enfermedad por reflujo, son los más predispuestos a tener Barrett por lo que deben ser estudiados endoscópicamente.

 

No se conoce la historia natural del BE asintomático por lo cual el seguimiento médico se establece basado en la edad, la comprensión del paciente del proceso y las limitación para la detección del cancer.


Hay que tener presente que en muchos casos no hay síntomas de reflujo lo cual en un reciente estudio realizado en Suecia alcanzaba el 46%.

 

No hay factores de riesgo conocido que identifiquen a personas asintomáticas con Enfermedad de Barrett lo cual es necesario para la vigilancia (screening) sea efectivo.
 
Existen evidencias que sugieren que cuanto más prolongada sea la duración de los síntomas de reflujo, mayor es la prevalencia del esófago de Barrett.

Existe un continuado debate referente al origen del epitelio columnar anormal. Un grupo de especialistas considera que puede ser un simple reemplazo del epitelio columnar de la mucosa gástrica adyacente debido a un rápido turnover en comparación con el lento turnover del epitelio escamoso, otros creen que es una verdadera metaplasia de las células madres del esófago. Estos mismos autores consideran que la patología en el Barrett es un proceso secuencial: el epitelio escamoso del esófago es reemplazado con células indiferenciadas que luego se hacen diferenciadas al estar la mucosa sometida al daño crónico que le produce el reflujo gastro-esofágico. A  pesar que el reflujo gástrico es un factor primordial en esta afección, el reflujo biliar tiene efectos similares y es posible considerar un rol sinérgico para la bilis.

No todo es conocido hasta el momento pues puede no existir un epitelio de Barrett en personas con significativo reflujo gastro-esofágico y pacientes con gastrectomías que suelen tener marcado reflujo biliar no suelen tener Barrett.  
 
El diagnóstico requiere mediante el examen endoscópico la obtención de biopsias (una minúscula parte del tejido esofágico) de la mucosa que se observa anormal, para documentar la metaplasma intestinal y detectar displasia.

La displasia puede ser considerada como la expresión histológica (de lo tejidos) de una alteración genética que favorece el crecimiento celular y la neoplasia. El medico patólogo (medico que interpreta las biopsias) diagnostica displasia cuando reconoce una constelación de anormalidades celulares como ser, mitosis atípicas (divisiones celulares) entre otras cosas. Estas anormalidades sugieren que los tejidos han padecido un daño genético, resultando en una proliferación de células con diferenciación anormal y predisposición a malignisarse. La displasia se caracteriza de bajo grado o de alto grado dependiendo del grado de las anormalidades histológicas, siendo las anormalidades mas pronunciadas reflejo de un daño genético mayor y mayor potencial para la carcinogénesis. Los grados leves de displasia pueden verse en otras condiciones no neoplásicas como ser regeneración normal en respuesta a la injuria por lo cual puede ser difícil para el patólogo distinguir la displasia de bajo grado en el Barrett de los cambios reactivos causados por la esofagitis por reflujo.


El endoscopista debe identificar la unión del epitelio escamoso columnar y la unión esófago gástrica. Debido a que otras alteraciones como la esofagitis erosiva o el eritema del esófago pueden confundirse visualmente con un Barrett, es esencial la realización de biopsias múltiples, pero ante debe esperarse la curación de la esofagitis.

La observación de displasia en la muestra obtenida aún la denominada leve es el mejor indicador del riesgo de cáncer
 
Los intervalos del seguimiento endoscópico dependerá del grado de displasia (Displasia es un cambio en la citología y en la arquitectura de las glándulas metaplásicas y es la primera etapa del proceso neoplásico). Como existe un considerable grado de variación por parte del observador (Patólogo) en el diagnóstico y graduación de la displasia, especialmente en los casos de displasia leve, hay quienes recomiendan de ser posible la observación de cambios moleculares como ser genes tumorales detectables con técnicas inmunohistoquímicas.
El intervalo del seguimiento endoscópico es más prolongado en la ausencia de displasia en dos endoscopias consecutivas pudiendo alcanzar a tres años.

                                                                                   
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  Dr.: José Luis Bondi 
Fellow del American College of Gastroenterology
Miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología
Profesor Auxiliar de Medicina de la U.B.A.
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