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PREVENCIÓN, CONTROL
PERIÓDICO Y TRATAMIENTO DEL CÁNCER RECTO-COLÓNICO
HEMORROIDES TRATAMIENTO
TRATAMIENTO DE LA INCONTINENCIA
FECAL
PREVENCIÓN Y CONTROL PERIÓDICO DEL
CANCER RECTO-COLÓNICO
Existe una evidencia definitiva que el chequeo inicial de individuos
asintomáticos de más de 50 años de edad puede reducir
la mortalidad por cáncer colorectal. A pesar de esta evidencia y
de las recomendaciones realizadas hace ya varios años por el Colegio
Americano de Gastroenterología y por la Sociedad Americana de Cáncer
y más recientemente por la Sociedad Argentina de Gastroenterología,
el cumplimiento de estas directivas aún en los EE.UU. de donde han
surgido las evaluaciones originales es sólo alrededor del 25%. La
efectividad de todo programa de chequeo inicial en última instancia
depende de la adhesión al mismo. Potenciales obstáculos para
dicha lesión incluyen dudas de los médicos de efectividad
del chequeo, falta de certeza sobre el riesgo en determinadas personas,
la no aceptación de la persona que consulta a realizar exámenes
de materia fecal o endoscópicos y la preocupación del sistema
pagador de la salud en relación a sus costos.
Las estrategias del chequeo dependen de si existe un riesgo normal
o aumentado.
RIESGO HABITUAL
En los casos de riesgo habitual se ha demostrado una significante
reducción de la mortalidad por cáncer (15 a 33%) en aquellos
a los que se les hizo un chequeo en relación a aquellos que no se
les hizo. El beneficio se debe a la detección de cáncer temprano
y al descubrimiento incidental de pólipos adenomatosos con lo cual
se previene el cáncer.
En los casos sin riesgo aumentado se ha recomendado la determinación
de sangre oculta en materia fecal con una periodicidad anual y la realización
de una fibrosigmoideoscopía (parte izquierda del colon, lugar de
asiento más frecuente de pólipos) cada 5 años. Otra
alternativa en este grupo de personas de bajo riesgo además de la
determinación de sangre oculta anual es realizar una colonoscopía
(observación hasta el ciego, parte derecha del intestino) cada 10
años.
Esta última técnica tiene la ventaja de un mayor acatamiento
por la persona involucrada, permite el diagnóstico y el posible
tratamiento en una única sesión y disminuye el riesgo de
que el paciente no vuelva al control luego de haberse detectado un pólipo.
Si bien esto no previene la aparición de todos los cánceres
colorrectales considerando la información sobre el crecimiento del
adenoma y la progresión en el tiempo de la secuencia adenoma-cáncer
el chequeo endoscópico a intervalos de 10 años parece razonable.
Como se dijera la radiografía de colon por doble contraste
puede no detectar un 50% de adenomas menores de 1 cm según informara
el Estudio Nacional de Pólipos realizado en EE.UU..
RIESGO AUMENTADO
Existe creciente evidencia que la posibilidad de carcinoma en colitis
ulcerativa como en los casos de cáncer esporádico (sin antecedente
de pólipo adenomatosos), ocurren en epitelios genéticamente
inestables que acumulan mutaciones de genes
La buena noticia consiste en que con un chequeo adecuado y posterior
control periódico la enfermedad denominada cáncer colorrectal
puede ser prevenido.
El control periódico para la detección de cáncer
se basa en la hipótesis que repetidos controles de la población
de alto riesgo puede identificar personas que tienen o pueden tener cáncer
y en las cuales una intervención quirúrgica permite la curación.
Este control por medio de una colonoscopía se realiza
mejor en etapas de remisión para eliminar la dificultad en el diagnóstico
diferencial entre cambios reaccionales inflamatorios, de la displasia.
Actualmente se considera que todas las personas con C.U. deben tener una
colonoscopía de control 8 a 10 años luego del diagnóstico
inicial para evaluar la extensión de la enfermedad. La colonoscopía
periódica se aconseja comenzarla a los 8 a 10 años para los
casos de colitis extensa y a lo 15 a 20 años cuando la enfermedad
afecta el colon izquierdo. Luego proseguirá a intervalos de uno
a dos años.
La displasia es un marcador pre-canceroso que se define como una
inequívoca transformación neoplásica del epitelio.
Las anormalidades microscópicas incluyen cambios de la posición
de los núcleos de las células y la forma que toma el colorante
para teñirlas. Cuanto mayor es el grado de displasia cuanto más
fácil para el médico patólogo que es el que realiza
la observación en hacer el diagnóstico. Las dificultades
existen cuando los cambios son escasos, si no hay un borde bien definido
entre epitelio displásico y normal y en presencia de una reacción
inflamatoria en la cual los cambios regenerativos de la mucosa puede simular
la apariencia de leve displasia.
En años recientes se han establecido nuevos marcadores celulares
para complementar el diagnostico de displasia.
Uno de estos marcadores es la aneuploidia, que es la presencia de
DNA (ácido desoxiribonucléico) en una proporción de
células. Esto se mide por técnicas especiales llamadas citometría
de flujo o por microespectrofotometría. Este último demanda
más tiempo.
La frecuencia de aneuploidía aumenta con el grado de anormalidad
de los tejidos, desde epitelio no neoplásico pasando por distintos
grados de displasia hasta carcinoma.
La importancia clínica de la aneuploidia, cuando está
presente en ausencia de displasia es que con frecuencia es un marcador
precoz de cambios neoplásicos, pero como pueden ocurrir en forma
separada una determinación no excluye la otra.
El riesgo aumentado de cáncer de colon y del recto se refiere
a aquellos casos que: 1) tienen en su familia directa (padres y hermanos)
un antecedente de cáncer de colon o rectal, 2)que en sus propios
antecedentes clínicos ya se les detecto un adenoma, 3)cáncer
colorectal, 4)colitis ulcerativa con larga evolución o 5)los raros
síndromes de poliposis familiar.
En aquellas personas con un miembro directo de su familia afectado
por un cáncer colorrectal, hay aproximadamente un riesgo dos veces
mayor de padecer un cáncer en relación a la población
en general. En estos casos el chequeo inicial deberá comenzar a
los 40 años en vez de a los 50 años y ser repetido cada 10
años o cada 5 años si el diagnóstico en su familiar
directo fuera hecho cuando tenía menos de 60 años de edad
o tiene múltiples antecedentes de cáncer de colon.
El médico tratante podrá pedir un examen colonoscópico
si usted experimenta los siguientes signos o síntomas en forma reiterada:
-
Pérdida de sangre roja por recto mezclada con materia fecal.
-
Cambio en la forma de las heces en forma persistente.
-
Frecuentes alteraciones y disconfort abdominal.
-
Falta de energía debido a una anemia sin causa conocida.
-
Pérdida de peso sin causa aparente.
El exámen médico consiste en realización
de tacto rectal que puede palpar la lesión si no esta situado más distal a
7cm.del margen anal.
Endoscopía de recto y sigmoide y
eventualmente del resto del colon mediante la video colonoscopía.
Tomografía de abdomen torax y pelvis
necesario para la estadificar la lesión.
Exámen de la función renal y hepática que
evalúa las condiciones clínicas del paciente.
Determinación de antígeno
carcinoembrionario (CEA) que marca la evolutividad pero no el diagnóstico
inicial de la lesión.
Tratamiento
En los estadíos 1 y 2 aún
sospechando categoría 3 se trata quirúrgicamente con resección de la zona
comprometida y los vasos linfáticos que la suplen.
El avance técnico y de los materiales para
la sutura ha facilitado esta intervención.
Se considera necesario la existencia de al
menos de 3cm. por debajo de la union .
Si el cirujano considera que la unión está
comprometida o puede tener filtración realiza una colostomía ( ano
contra natura) que significa colocar
parte del colon junta a la pared del abdomen abriendo al exterior.
De ese modo la materia fecal no alcanza el
punto de sutura de los extremos unidos del recto permitiendo la curación y
previniendo las complicaciones infecciosas asociadas con la filtración. Luego
cuando la unión de los extremos está curada se cierra ola colostomía y se
restituye el tránsito intestinal. yuvante con quimioterapia y radioterapia luego
de la cirugía o antes del acto quirúrgico ( tratamiento neo adjuvante) en los
estadíos 2 y 3 lo que actualmente parece la mejor opción. Los beneficios
observados son regresión del tumor, disminución del estadío de la lesión ,
facilitar la resección y permitir mayor preservación del esfínter.
HEMORROIDES TRATAMIENTO
El médico consultado podrá indicarle, de acuerdo a
evaluación realizada, distintos enfoques terapéuticos que
pueden incluir las siguientes recomendaciones:
1- baños de asiento durante unos diez minutos
2 -colocar hielo para reducir la inflamación.
3- aplicar cremas o ungüentos antihemorroidales o supositorios
durante un tiempo en la zona afectada.
4- medicaciones que mejoran la circulación venosa por vía
oral. La recurrencia se previene modificando las condiciones que causan
constipación. Es recomendable aumentar las fibras de la dieta y
los líquidos. Las heces de consistencia blanda facilita su evacuación
y disminuye la presión sobre las hemorroides causadas por el estreñimiento.
También esto evita el prolapso. La ingesta de bebida alcohólica,
café y condimentos facilita la congestión y el edema en la
zona hemorroidal.
En algunos casos aconsejara un tratamiento quirúrgico Estos
métodos tienen como objeto disminuir el tejido hemorroidal
y se realizan bajo anestesia.
Estos métodos incluyen:
1) la aplicación de bandas elásticas en la base de
la hemorroide dentro del recto. La banda interrumpe la circulación
y la hemorroide se elimina en unos días.
2) Escleroterapia. Una solución química se inyecta
alrededor del vaso sanguíneo para reducir la hemorroide.
3) Coagulación por Láser o Foto coagulación
con radiaciones ultravioletas.
4) Hemorroidectomía. Ocasionalmente hemorroides internas
o externas severas pueden requerir ser removidas quirúrgicamente.
Es el mejor método para la remoción permanente de las hemorroides.
TRATAMIENTO DE LA INCONTINENCIA
FECAL
Este desorden está generalmente
asociado con la población de edad más avanzada a pesar que puede afectar a
personas de todas las edades. No solo afecta al individuo que la padece,
también al resto de la familia. En ocasiones la persona es remisa a
discutir su situación con el médico y si éste no lo pregunta directamente es
posible que no le hable sobre el tema.
Es por ello que el médico
tratante deberá comprender en forma especial a éstas personas y prepararlas para
que recuperen su
sensación de libertad.
La población de mayor edad, puede verse confrontada con el hecho de no poder
llegar rápidamente al baño, y tener que depender de ayuda para su
movilización.
Son objetivos del médico tratante:
1- Conocer la severidad del problema.
2- Detectar enfermedades tratables que pueden provocar incontinencia.
3- Cuando es factible, corregir el mecanismo de la función alterada (fisiopatológico)
para poder instituir un tratamiento apropiado.
Deberá descartar causas evidentes como demencia, accidente vasculocerebrales
y traumas. Cuando se presenta junto a constipación, primero se estudiará
esta última, pues cuando disminuye generalmente disminuye la
incontinencia. El médico observa si hay alteraciones anatómicas, por
ejemplo prolapso. Y luego intentará distinguir si hay causas miogénicas
(derivada de los músculos), neurogénicas (de los nervios) o ideopáticas (de
origen desconocido).
En la mayoría de los casos, la
incontinencia es curable o prevenible. El éxito dependerá de reconocer el
problema y de ser
posible, adoptar una conducta activa al respecto. Por ejemplo, en diabéticos con
incontinencia secundaria a la neuropatía diabética (afección de los
nervios del intestino) podrán beneficiarse con un tratamiento más enérgico
para el control de la hiperglucemia. Se ha dicho, que la neuropatía
relacionada con el síndrome del descenso perineal, en ocasiones no
progresa si se reduce el esfuerzo evacuatorio.
El tratamiento
de la incontinencia fecal incluye tratamientos médicos conservadores y
diferentes opciones quirúrgicas de acuerdo a la causa del desorden. Por el
momento el biofeedback ( técnicas para modificar comportamientos) ha sido la opción no quirúrgica mas aceptada pero puede
no ser beneficiosa en pacientes con alteraciones aisladas de disfunción del esfinter anal interno.
Los propósitos de la terapéuticas con biofeedback en pacientes con incontinencia
fecal son:
1. Mejorar la
fuerza de la musculatura del esfinter anal.
2. Mejorar la
coordinación entre la musculatura abdominal de los gluteos y del esfinter anal.
Luego de la percepción rectal y del pujo voluntario.
3. Aumentar la
percepción sensorial ano-rectal.
La opción
quirúrgica es considerada en casos que no responden al tratamiento médico y
tienen un defecto en el esfinter bien documentado. Esto puede darse en casos de
daño obstétrico. Pero los resultados pueden ir deteriorandose con el tiempo.
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