PÓLIPOS DEL COLON Y DEL RECTO
Un pólipo gastrointestinal es una masa aislada de tejido que
hace saliencia a la luz intestinal.
Es un término descriptivo para cualquier elevación
de la superficie intestinal.
El creciente interés por los pólipos es consecuencia
del avance en la capacidad de detectarlos con alto grado de sensibilidad
y extirparlos por vía endoscópica (polipectomía).
A simple vista pueden distinguirse por su aspecto macroscópico,
según la presencia o ausencia de pedículo (porción
que une el cuerpo del pólipo con su lugar de implantación
en la pared intestinal), y por su tamaño.
Fuera de estos rasgos, sus características específicas
dependen de la observación microscópica del tejido que los
compone.
Los pólipos habitualmente no causan síntomas. Sus
síntomas tienen relación con su capacidad de ulcerarse y
sangrar. Sangre oculta en materia fecal puede encontrarse en menos del
5% de personas con esta lesión. Si son de gran tamaño, ocasionalmente,
pueden producir dolor abdominal cuando una onda peristáltica los
propulsa en dirección distal; y si son muy grandes, lo cual
es excepcional, pueden llegar a obstruir el intestino.
La principal preocupación que representan es su potencialidad
para tornarse malignos.
Está demostrado que la mayor parte de los cánceres
de colon (97%), se origina en un pólipo de tipo adenomatoso, previamente
benigno. Por otra parte, sólo un pequeño porcentaje de pólipos
evoluciona en un cáncer, menos del 1%.
Se piensa que los pólipos adenomatosos se originan en la
alteración de uno o más pasos del
proceso normal de proliferación y diferenciación celular.
La falla inicial parece originarse en una sola cripta colónica,
en la cual el comportamiento proliferativo se extiende por toda la cripta
en lugar de limitarse a su base.
La prevalencia de los pólipos adenomatosos aumenta con la
edad que es tal vez el determinante individual más importante.
El aumento de la edad se asocia no sólo con una mayor tasa
de prevalencia de adenomas, también se correlaciona con una mayor
probabilidad de pólipos múltiples, adenomas con grados más
severos de displasia y, en algunos estudios realizados, mayor tamaño
del adenoma.
Aproximadamente 30 a 50% de los adultos pueden eventualmente desarrollar
pequeños pólipos adenomatosos. La mayoria de éstos
solo lcanza pocos milímetros y no progresan a cáncer. Una
pequeña proporción crece y desarrolla cambios en su tejido
como ser distintos grados de displasia, modificaciones vellosas y luego
cáncer.
Ha sido sugerido que al menos se requieren 5 10 años para
que un pólipo adenomatoso progrese para agrandarse y avanzar
En los grupos de mayor edad se observó un desplazamiento
proximal en la distribución de los adenomas.
Si bien no hay estudios definitivos, parece ser que la evolución
adenoma-carcinoma, en los casos que así ocurre, es bastante lenta
y requiere varios años (para algunos estudios más de 10 años).
El riesgo acumulado en el sitio del pólipo para algunos investigadores
es del 2,5% a los 5 años, 8% a los 10 años y 24% a los 20
años luego del diagnóstico. El tamaño del pólipo
inicial incidirá en la probabilidad de riesgo de carcinoma dado
que los adenomas más grandes tienen mayor probabilidad de evolución
cancerosa o contienen ya un foco de cáncer.
Los pólipos colónicos pueden clasificarse en: a) neoplásicos,
con capacidad para malignizarse y b) no neoplásicos, es decir,
que no tienen la capacidad de desarrollar cáncer.
Los neoplásicos comprenden los adenomas (Figura
52) que, de acuerdo a su tipo, varían en su capacidad
de progresar de una displasia celular a un carcinoma in situ (en el lugar)
o a un carcinoma invasivo.
Un 75% son tubulares con menor capacidad displásica;
un 15%, túbulos vellosos con capacidad intermedia y el 1%
son vellosos con mayor capacidad. Su capacidad de transformación
maligna está relacionada con su forma, tamaño, grado de atipia
celular displasica y número de pólipos presentes.
Los adenomas con un tamaño mayor a dos centímetros
y con componente velloso, tienen mayor capacidad de transformación.
El adenoma tubular típico de mayor benignidad es usualmente
menor a 1.5 cm, pediculado y con una superficie lobulada. En contraste,
el típico adenoma velloso es de mayor tamaño, sésil
(sin pedículo) o sea, que tiene una base ancha que se apoya directamente
en la capa muscular de la mucosae.
El grado de sus anormalidades citológicas y estructurales
determina la severidad de la displasia la que, a su vez, determina la capacidad
de transformaciones malignas.
Los adenomas son benignos (Figura
53 A ) y no tienen potencial de producir lesiones cancerosas
a distancia hasta que el epitelio displasico penetre la muscularis mucosae
y alcance la submucosa (Figura
53 B ). En éste momento se usa el término
de pólipo maligno o de carcinoma temprano.
Si el pedículo no está invadido, no hay penetración
linfática y el carcinoma es bien diferenciado.
Estudios sobre la secuencia adenoma-carcinoma indican que
el ciclo de cambio
se produce en aproximadamente cinco años. Hay investigadores
que calcularon que durante un período de 10 años
existe un riesgo del 2.5% de que una persona portadora de un adenoma contraiga
cáncer de colon. Este riesgo aumenta en casos de adenomas grandes
o vellosos.
Existen pólipos no neoplásicos o sea que no tiene
la capacidad de desarrollar cáncer.
El más común es el metaplásico o hiperplásico.
Integran varios grupos distintos sin relación entre sí.
Su localización mas frecuente es en el recto pero pueden ocurrir
en otra parte del colon.
Los pólipos hiperplásicos permanecen pequeños,
suelen ser sésiles (base ancha sin pedículo en contacto directo
con la mucosa) y rara vez dan origen a síntomas. Se obtendrá
escaso beneficio con su resección, no obstante como con el simple
examen macroscópico no se los puede distinguir de los pólipos
neoplásicos, pueden ser extirpados de todos modos. Debido que la
mayoría de los pólipos son asintomáticos usualmente
se los encuentra en forma incidental.
La colonoscopía es el mejor método para detectar pólipos
adecuadamente, especialmente para aquellos que miden menos de 1 cm de diámetro
y permite tomar biopsias de la lesión y resecar a la mayoría
de los pólipos durante el mismo examen.
Prevención del Cáncer de Colon Un estudio comparando la radiografía de colon de doble
contraste (bario y aire) y la colonoscopía realizada por un examinador
experto informó una exactitud diagnóstica en el 94% para
la colonoscopía y 67% para el estudio radiográfico.
En el caso de pólipos pequeños, menos del 0,5 cm detectados
durante una observación del colon izquierdo (sigmoideoscopía)
la decisión de realizar una colonoscopía (observación
hasta el ciego) dependerá de la edad de la persona, de las afecciones
concomitantes, de su historia médica personal o familiar.
Los pólipos grandes y de base ancha (sesiles) mayores de
2 cm usualmente contienen tejido velloso con un alto potencial maligno
y tienden a recurrir localmente luego de la resección.
La prevalencia de pólipos sincrónicos (que coinciden
en el tiempo) es de 40%. Algunos de éstos pólipos especialmente
los que miden menos de 5 mm. no son vistos en la colonoscopía inicial
.Pólipos metacrónico (que aparecen luego del examen inicial),
han sido mencionados en publicaciones especializadas en un 20% a
50%.
Por razones técnicas muchas de estas lesiones no pueden
ser resecadas completamente y en forma segura durante la colonoscopía
y la persona que lo padece es orientada por el médico tratante al
cirujano para su resección quirúrgica. En el caso de haberse
podido resecar exitosamente deberá volver a controlarse en un período
de hasta 6 meses para determinar si la resección es completa.
El pólipo maligno es el pólipo que contiene células
malignas que ha pasado la muscularis mucosae.
Usualmente este término se utiliza para describir un pólipo
resecado endoscopicamente que aparenta ser benigno pero que al examen histológico
(observación de la muestra tomada con el microscopio) contiene carcinoma
invasor.
Debido a que los linfáticos no penetran mucho más
allá de la muscularis mucosae el riesgo de una diseminación
linfática de un carcinoma focal que no ha invadido la muscularis
mucosae parece ser bajo o ausente. En una numerosa serie estudiada se observó
presencia de células neoplásicas en los ganglios linfáticos
alrededor del 10% de casos de adenocarcinoma que penetran la muscularis
mucosae a las capas de la submucosa.
El Colegio Americano de Gastroenterología basándose
en los conocimientos actuales recomienda la siguiente periodicidad en el
control de personas que han presentado o presentan pólipos
adenomatosos de colon:
-Adenoma tubular único: colonoscopía
en un periodo de 3 años y luego cada 5 años.
-Múltiples adenomas: colonoscopía
cada 2 años
-Adenoma grande, sesil: colonoscopía
a los 3 ó 6 meses para determinar si la resección fue
completa.
|
|